Los rotíferos Bdelloid son animales transparentes que viven en agua dulce o en lugares húmedos, se calcula que llevan en la tierra 80 millones de años, y jamás se ha visto un ejemplar masculino. Su reproducción es completamente asexual.
Hay muchas especies con reproducción asexual: los pulgones, caracoles, pulgas de agua, escorpiones,… Estas especies tienen mayor facilidad para la expansión de la especie, ya que no necesitan buscar pareja y sus crías son siempre de “sexo femenino”, por lo que la reproducción en sí misma no es lo difícil. Lo verdaderamente complicado es llegar a evolucionar. Las especies bisexuales heredamos genes masculinos y femeninos, y esta combinación genética es lo que nos hace avanzar como especie. En el caso de los seres asexuales la única posibilidad de evolución genética es mediante la mutación, que generalmente lleva al deterioro de la especie ya que los cambios accidentales de ADN son perjudiciales con mayor frecuencia que beneficiosos. Aquí radica la grandeza del rotífero Bdelloid.
Actualmente se conocen unas 450 especies de rotífero Bdelloid que se pueden encontrar en cualquier parte del planeta, desde el jardín de tu casa hasta en la Antártida, y sus diferentes genomas son el resultado de miles de años de evolución. Se sabe que cada ejemplar posee dos copias de cada gen, y estas son ínfimamente diferentes. Cuando se reproducen, los sucesores heredan una de estas copias, lo cual, tras muchas generaciones pueden desencadenar ínfimos cambios genéticos en la especie.
Pero este no es el único proceso evolutivo del rotífero Bdelloid. Se ha descubierto estudiando su ADN, que en raras ocasiones (del orden de una vez cada 500 mil años) se lleva a cabo un proceso totalmente novedoso, el Bdelloid es capaz de adquirir genes del medio que le rodea e incorporarlos a su propio genoma. Se conocen ejemplares con genes de bacterias poco comunes, de hongos y de plantas.
Se cree que el proceso puede estar relacionado con otra particularidad de esta criatura, su capacidad para deshidratarse rápidamente ante situaciones adversas, y rehidratarse nuevamente en cuestión de horas. Durante esta transición las membranas celulares pueden verse perturbadas y se cree que es en este momento cuando podría darse el intercambio genético.
Además, los rotíferos Bdelloid son altamente resistentes a la radiación, mucho más que cualquier otra especie animal conocida. Son capaces de recobrar y reanudar una reproducción normal después de recibir una dosis de radiación que destroza sus genomas, causando centenares de roturas en las cadenas de genes que, sin embargo, son capaces de reparar.
Esta especial habilidad ha servido de motivación a equipos de científicos que estudian cómo superar los problemas producidos por la exposición a las radiaciones, como son inflamaciones, cáncer y el envejecimiento celular.

Vía | neatorama | pluriversia | wikipedia.