Nuestras decisiones y juicios tienen el extraño y desconcertate hábito de unirse a hechos y números arbitrarios o irrelevantes.

En un estudio clásico que presentaba este llamado “efecto ancla”, los expertos pedían a los participantes que dieran vueltas a una “rueda de la fortuna”, con números que iban del 0 al 100, y después, que estimaran el porcentaje de países de Naciones Unidas que eran africanos. Sin que los sujetos lo supieran, la rueda estaba trucada para que se parase, o bien en el 10, o bien en el 65. Aunque esto no tenía nada que ver con la pregunta posterior, los participantes que sacaban un 10 eran más propensos a estimar un 25%, mientras los que sacaban un 65 decían que el porcentaje de países africanos era de un 45%.

Este anclaje a circunstancias poco importantes suele aparecer cuando se nos pide que tomemos una decisión basándonos en una información muy limitada. Con poco en qué apoyarnos, somos más proclives a fiarnos de irrelevancias y a dejar que ellas condicionen nuestro juicio.

Vía | revista Quo.




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