El volcán Paricutín, nació por sorpresa el día 20 de febrero de 1943 en una llanura donde hasta entonces no se conocía actividad volcánica alguna. Según el único testigo presente aquel día, se encontraba arando cuando escuchó un fuerte temblor y contempló con sus propios ojos cómo se abría la tierra y comenzaba a escupir vapor y piedras. En las siguientes 24 horas, el Paricutín se levantó siete metros del suelo mientras arrojaba al aire todo tipo de material volcánico. Al cabo de una semana, la montaña de ceniza ya alcanzaba los 50 metros y continuó creciendo hasta alcanzar los 600 metros de altura. La erupción permaneció activa durante nueve años, y los ríos de lava crearon una falda de roca de varios kilómetros alrededor del cráter cubriendo una superficie de 25 kilómetros cuadrados. Sorprendentemente, la catástrofe dejó como único superviviente a la iglesia de San Juan Paranqaricutiro. Aislada en un mar de destrucción, la torre de la vieja iglesia resistió los embates de la lava y quedó como único testigo del brutal fenómeno. En la actualidad permanece impasible ante las miradas asombradas de los turistas… Saber más.
Autor : Xosé Rodríguez González
Categorías: Viajar, Digno de Mención
Fecha : 30 May 2007
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